viernes, 8 de agosto de 2008

Subjetividad, Memoria y Reconstrucción del Lazo Social

Universidad Nacional de Rosario
Facultad de Psicología


Seminario

Derechos Humanos en la constitución del sujeto



Docente a Cargo:
Ps. Laura Cristina Capella


Alumno:
Stechina, Diego S-1298/0


Subjetividad, Memoria y Reconstrucción del Lazo Social

Pensamos un escrito que haga de bisagra entre el fin del cursado del seminario y la apertura a futuros ejes para seguir el trabajo en el área de derechos humanos sin olvidar nuestra especialidad profesional como psicólogos.

Durante el cursado, la profesora a cargo, desarrolló trabajos que abordaban la temática de derechos humanos de distintos autores –incluyéndose ella también-. De ese recorrido, destacamos la importancia para nuestra sociedad del trabajo constante en la lucha por su vigencia y reivindicación.

Mismo recorrido que nos permite pensar la consecuencia transgeneracional de la violación de los mismos. El paradigma de esta violación fueron los hechos cometidos desde marzo de 1976 por el llamado Proceso de Reorganización Nacional.

Adhiero con Laura Capella cuando nombra a los Derechos Humanos como la red de significantes mínimos para que el sujeto se constituya.[1] Quiero destacar el hito que marcó en nuestra historia –por qué no en nuestros cuerpos y nuestra subjetividad- la violación sistemática de los mismos durante la última dictadura militar.

No fueron sin consecuencias los acontecimientos de esa época. Tampoco es casual el acontecer de nuestros días y la máscara que encubre su devenir.

Desde la esfera política argentina se dieron pasos hacia delante y hacia atrás en la reconstrucción del lazo social dañado en los ’70:
Juicio a la Junta Militar: El 22 de abril de 1985, en el marco de la incipiente democracia argentina, la Cámara Federal comenzó el proceso a los jefes de la última dictadura militar, acusados de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, que terminó en diciembre del mismo año con la condena de varios de ellos.
Ley de obediencia de vida y punto final: decretadas por el presidente Alfonsín en 1987 libraban de toda responsabilidad a los representantes castrenses que participaron en la represión.
Decretos de Indulto: Carlos Menem dictó los indultos en dos tandas: cuatro decretos los firmó en 1989; los otros siete, en 1990. Ese perdón favoreció a alrededor de 1.200 personas, entre una inmensa mayoría de represores, líderes guerrilleros y hasta gente investigada por delitos comunes. Aunque se supone que los beneficiados tienen que estar efectivamente condenados, las listas incluyeron a simples procesados.
Suspensión de dichas medidas: 13 de julio del 2007. La Corte Suprema de Justicia argentina declaró inconstitucional el indulto decretado en 1989 por el ex presidente Carlos Menem al ex comandante de Institutos Militares, general Santiago Riveros, con lo cual se abre la posibilidad de que sean anulados los recursos que protegen a los jerarcas de la pasada dictadura militar (1976-1983).
Juicio a represores por crímenes de lesa humanidad: Ya suman 261 los represores detenidos por crímenes de lesa humanidad. Del total, 44 integraron los grupos de tareas que actuaron en la ESMA, por donde pasaron unos cinco mil detenidos durante la última dictadura. Según un registro elaborado por la Procuración General de la Nación, hay 73 procesados que se encuentran prófugos.[2]

Pero el lazo quebrado, o vuelto perverso por el Estado, no se reconstruyó de la misma manera que antes, cobró una modalidad distinta y estas etapas aun no están cerradas –como si fuera posible hacer “desaparecer” el horror como se hizo con tantos cuerpos-. Luz Casanave[3] explorando sobre las formas en que hacemos lazo con los otros postula “En sociedades más primitivas la confianza en el otro nacía como consecuencia del trato y la experiencia… Era vivencial, había muy poca intermediación y había un sistema de comprobación de la palabra o de la promesa del otro mucho más directa e interpersonal.” En cambio, en la modernidad “El progreso coloca al hombre frente a la necesariedad de creer en lo que el Estado le promete brindar… Se establecen formas de confiabilidad que operan automáticamente en el individuo y que fortalecen su fe en el cumplimiento de la palabra del gobierno o de la función específica de una empresa.” (…)
“Las instituciones encargadas de darnos seguridad para vivir y defender nuestras vidas y propiedades apoyándose en esas mismas atribuciones otorgadas cometieron los crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar.”

Los militares en marzo del ’76 contaban con un marco legal, apartir del decreto del poder ejecutivo del gobierno de Isabel Perón, para “aniquilar” la subversión. A pesar de ello, estos eligieron medios clandestinos para llevar a cabo su accionar. “Según el informe de la Conadep el 62% de las detenciones fue en los hogares de las victimas y sobre todo en horas de la noche, lo cual es mas que demostrativo de que se trató de una cacería de opositores y no de una lucha contra supuestos combatientes.”[4]

La junta militar, que había derrocado a un gobierno elegido democráticamente y sostenido constitucionalmente, se manejó de una forma que nos hace ver mas como una asociación ilícita o grupo mafioso que como un Estado. Pero estaban en ese lugar y ejercían un juego perverso (renegatorio): por un lado hacían uso de una estructura, sus derechos y atribuciones “soberanas”; y por el otro, no reconocían los límites que por estar en ese lugar les correspondía. Ajustando un poco la idea “… esconderse en las sombras de la negación del hecho. Todo lo que no se nombra no existe. Negando la realidad, se imagino que la misma podía presentarse de modo distinto.”[5]

Estos personajes se creyeron los “padres de la Patria” de una manera literal. Con esto me refiero, a lo que Freud conceptualiza a través del mito de la horda primitiva, como Padre de la Horda: aquél personaje que no estaba atravesado por la ley, no barrado.[6] Eran ellos quienes se atribuían un saber sobre qué era lo mejor para la nación y querían devolverle su esencia “occidental y cristiana” que se había visto, y seguía viéndose amenazada, por toda persona que no entraba en esos cánones o no adhería a estos ideales.
“…el totalitarismo es una imposición por el terror, de un sistema que se pretende uniforme. Fuera del cual, fuera de esa uniformidad, nada tendrá estatuto de existencia.
Eso es lo que juega en el estado totalitario, un más allá que se pretende sin castración evidente.[7]

Somos miembro de una generación que nació en democracia. Definitivamente fue un privilegio –por las luchas en las que no participé durante el siglo XX- del que no salimos sin marcas. Los jóvenes hoy –por más que no hayamos vivido durante el golpe- como sujetos atravesados por el lenguaje no estamos ajenos a los efectos consecuentes de esa época. Desde Lacan podemos pensar ciertas relaciones fundamentales que pueden existir sin palabras pero no fuera del lenguaje, enunciaciones primordiales más allá de las palabras. “Como psicoanalistas sabemos que el hombre, desde antes de su nacimiento y más allá de su muerte, está atrapado en la cadena simbólica, en la estructura discursiva de su cultura y de su época, que lo preexiste. Esta exterioridad de lo simbólico constituye la noción misma de inconsciente, sintetizada en los aforismos: El inconciente está estructurado como un lenguaje y El inconciente es el discurso del Otro.”[8]

Por otro lado, Bajtín utiliza una metáfora bellísima parar plasmar su reflexión sobre el lenguaje “… él no es el primer hablante, quien haya interrumpido por vez primera el eterno silencio del universo, y él no únicamente presupone la existencia del sistema de la lengua que utiliza, sino que cuenta con la presencia de ciertos enunciados anteriores, suyos y ajenos, con los cuales su enunciado determinados establece toda suerte de relaciones… Todo enunciado es un eslabón en la cadena, muy complejamente organizada, de otros enunciados.”[9]

¿Por qué “Derechos Humanos en la constitución del Sujeto” aparece como seminario electivo de grado?
Su importancia y relevancia para la formación ética de los futuros profesionales de la Salud Mental nos hace diferenciar entre lo que es una temática específica (recorte para una praxis puntual) de aquello que entendemos como atravesando integralmente la formación de grado. Estamos convencidos que no se puede conseguir una excelencia académica separada de la ética. Este es un punto que interpela y cuestiona las representaciones sociales –como las piensa Castoriadis- que los estudiantes tenemos sobre el transito por la Universidad Pública.

A modo de conclusión, queremos dejar algunos puntos e interrogantes abiertos para futuros trabajos e investigaciones:
El lugar de lo público.
Relación Estado – Gobierno, Lo público – Lo privado
Abordajes sobre Clínica en Salud Mental en DD.HH

Bibliografía

Laura Capella
“La constitución del sujeto y los Derechos Humanos”, trabajo presentado en Jornada “La apuesta del psicoanálisis” organizado por Convergencia, movimiento lacaniano por el psicoanálisis freudiano, 19 y 20 de mayo de 2000- Tucumán, Argentina.
Luz Casanave
“Los efectos de la violación de los DDHH. Develamiento y necesidad de una reparación pública. Un duelo especial”, X Congreso Argentino de Psicología, Rosario, Octubre de 2000.
Hugo Cañon
“La impunidad como esencia del terrorismo de Estado”.
Ariel Alejandro
Seminario de Psicoanálisis para graduados: La Responsabilidad del analista. Problemas éticos y morales en la clínica Psicoanalítica, Ed. Estilos, 1991, Argentina.
Bajtin, M.
Problemas de Lingüística General, Cap: El Problema de los Generos Discursivos, Ed. Siglo XXI, 1982, México.
Freud, Sigmund
Tótem y tabú, Amorrortu, 2005, Argentina
El malestar en la cultura
Lacan
Seminario: La ética del psicoanálisis.

[1] Laura Capella, “La constitución del sujeto y los Derechos Humanos”, trabajo presentado en Jornada “La apuesta del psicoanálisis” organizado por Convergencia, movimiento lacaniano por el psicoanálisis freudiano, 19 y 20 de mayo de 2000- Tucumán, Argentina.
[2] Datos relevados a noviembre del 2006.
[3] Luz Casanave,“Los efectos de la violación de los DDHH. Develamiento y necesidad de una reparación pública. Un duelo especial”, X Congreso Argentino de Psicología, Rosario, Octubre de 2000.
[4] Hugo Cañon, “La impunidad como esencia del terrorismo de Estado”. El autor es Fiscal de la Corte Federal de Bahía Blanca, Argentina.
[5] Idem.
[6] Sería preciso aclarar que en la secuencia mítica que plantea Freud, en este primer tiempo, aun no se puede hablar de Ley. Siguiendo el razonamiento freudiano podemos pensar el tiempo de la Ley cuando los hermanos –luego de asesinar al padre- se prohíben el acceso a las mujeres (su madre y hermanas) y levantan el tótem.
[7] Ariel Alejandro, Seminario de Psicoanálisis para graduados: La Responsabilidad del analista. Problemas éticos y morales en la clínica Psicoanalítica, Ed. Estilos, 1991, Argentina.
[8] Laura Capella, “La constitución del sujeto y los Derechos Humanos”
[9] Bajtin, M., Problemas de Lingüística General, Cap: El Problema de los Generos Discursivos.